Muchos hombres han sido educados así, lo que supone un flaco favor a la hora de cuidar su propia salud mental. El paradigma masculino tradicional nos enseña a ocultar los sentimientos, a camuflar la debilidad y a sufrir en silencio.
Romper con esta dinámica tóxica es absolutamente necesario si queremos aspirar a un mayor bienestar y felicidad. Hay que poner sobre la palestra y normalizar la salud mental, hablar de ello y perder el respeto a mostrar debilidad. Los hombres también tenemos emociones, miedos y frustraciones. Y debemos hablar de ellas, com hombres han sido educados así, lo que supone un flaco favor a la hora de cuidar su propia salud mental. El paradigma masculino tradicional nos enseña a ocultar los sentimientos, a camuflar la debilidad y a sufrir en silencio.
Romper con esta dinámica tóxica es absolutamente necesario si queremos aspirar a un mayor bienestar y felicidad. Hay que poner sobre la palestra y normalizar la salud mental, hablar de ello y perder el respeto a mostrar debilidad. Los hombres también tenemos emociones, miedos y frustraciones. Y debemos hablar de ellas, comunicarnos y pedir ayuda cuando la necesitemos. No poder con todo no nos hace menos hombres.

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